Llegamos y pasamos los cincuenta días de aislamiento obligatorio, obviamente estamos arribando a un hastío que se asemeja a estar muy cansado mentalmente todos. A eso se suma el andarivel finito que hacemos por la cornisa de la economía. Pero ante esto y la salud de los argentinos, obviamente lo segundo se impone.
Está pasando de todo, el Presidente Fernandez junto al Gobernador Kicillof y el jefe de Gobierno Rodríguez Larreta se pronunciaron el último viernes. El mensaje fue categórico, debido a la situación que los cincuenta días nos está provocando, sumado a los vaivenes con respecto a cómo vamos llevando la economía y observando una curva que esta iniciando un aumento tenue pero concreto, se adoptó la decisión y luego del análisis de los epidemiólogos, de iniciar una fase 4 en las provincias y localidades donde no se había registrado casos o se tiene un poco más controlada la pandemia en el país.
Mientras tanto la ciudad de Buenos Aires y el conurbano profundo, hoy llamado AMBA, se mantienen en su misma etapa 3 que viene sosteniendo desde hace quince o veinte días o desde el anterior discurso del Presidente. La cuestión es que continúa la situación muy complicada pàra Buenos Aires capital, conurbano y todos las ciudades céntricas y de mayor aglomeración de personas( llámese Córdoba, Rosario, etc). Con este panorama, llego el dia lunes y nos encontramos con una situación que ya no se puede entender como puede terminar. Los ingresos a la capital de muchos vehículos, mas de los que se venían mostrando, provoca interrogantes de que resultado arrojaran a lo largo de loa dias proximos. No se están ajustando controles que puedan impedir un contagio masivo, ya que la gente esta siendo mucha en todos los espacios. Si bien se ven cuidados al extremo con barbijos, alcohol en gel, etc, parecería de no haber forma de evitar el contacto con otras personas, la distancia entre personas que tanto se esta resaltando, no se cumple.
Las lineas de colectivos adoptaron un protocolo desde hace varias semanas, donde el chófer esta "protegido" por un lienzo plastico que hace las veces de cabina cerrada sumado al barbijo del conductor. Los pasajeros deben ascender y descender por la puerta trasera y no debe viajar nadie parado. Hasta ahí perfecto, pero que pasa cuando dos pasajeros se sientan en un asiento de dos, claramente no respetan la distancia y que pasa si alguien espera en vano el colectivo en una parada y el chofer después de tres unidades que pasaron, siempre le diga que está completo??. desde ayer en capital y conurbano de Buenos Aires ( y desde hace varios días) ha aumentado la cantidad de personas que intentan retomar su actividad laboral, movidos por una economía individual que ya les presiona o por el mismo hastío. Las líneas de colectivos tampoco sumaron más unidades de servicio como para afrontar ese cúmulo de gente que se suma a las calles.
El Presidente y gobernador junto al jefe de gobierno recomendó no tomar colectivos, luego de esos dichos, prácticamente subir a un colectivo da la sensación que es arriesgar todo el esfuerzo. Y es así, porque estos van al tope de asientos ocupados. Vale sumar aca el pedido de que en el conurbano, las Intendencias empiecen a diagramar proyectos para implementar bicisendas en sus municipios. Circuitos seguros para poder trasladarse en bicicleta y evitar subir a un colectivo, que ya desde hace tiempo es imposible viajar o porque viene cargados de gente, por accidentes o por la falta de frecuencias por parte de las empresas.
A todo esto, el pico de la pandemia en la Argentina esta amenazante teniendo en cuenta el frío que se viene y que debe ser una distinción, para no compararse con las fases que están explorando en Europa, ya que ellos entran en temporada de verano. Los controles debieran ser un tanto mas estrictos y eso incluye no solo al que está viajando en un medio de transporte, sino también a los conductores de autos particulares y peatones. Hoy andar por la calle debe tomarse como una responsabilidad para no cometer ningún error, ya que en el agolpamiento de gente en cualquier ámbito, esta el problema.
Forzar la fase 4 que no se les aprobó a los habitantes de las urbes mas masificadas, es un riesgo que se puede lamentar en algunos días. Se debieran seguirse creando logísticas de organización, el fin es no concentrar gente ni que se pongan en un riesgo de contacto.


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