domingo, 8 de diciembre de 2019

Los monstruos que creamos.


El “Ale” tenía 28 años, su padre tiene 50.  Nació en el año 1991, con padres que venían de una generación como pudo, las cuales fueron criados con ideas más oprimidas, más conservadoras. 
Entonces en los noventa nacía una generación que los padres de aquel momento concebían quizás como la generación de la libertad, la que había sido contenida por una educación que había pasado por una dictadura militar, una guerra y una democracia que volvió con Alfonsín para empezar a abrir los grilletes de la opresión, pero que en realidad también venía con crisis.
Loa padres del “Ale”, este delincuente que murió chocando con un patrullero esta semana, la cual estaba en su persecución, salió de esa generación que lo formo con esa libertad que salió atada, con pobreza y con falta de posibilidades.
No todos piensan  como “el Ale”, hay muchos que estudian, se forman, trabajan para conseguir pagarse unos estudios y poder obtener un título. Hay muchos que tratan de afrontar estas crisis económicas arraigadas en nuestro país, crisis que a esta altura no es fácil cambiarla, ya que esta enquistada como un cáncer que cuesta extirpar.
Los padres de Alejandro Reynoso Monte han formado a su hijo dentro de todas las presiones que el clima de gobierno de los 90 generaron, venían como mucho de una estructura de familia muy sometida, pero no tanto, las generaciones anteriores fueron mucho peor de sometidas  si nos vamos décadas para atrás.
“El Ale” murió esta semana, luego de una persecución de la policía de San Martín, las cuales ayudadas por las cámaras de seguridad apostada en varias cuadras, hicieron que la policía pudiera generar un cerrojo de donde  los tres delincuentes pudieron ser capturados.  Minutos antes habían robado la moto en la cual se fugaban, luego una mochila a un transeúnte y volvieron a subir los tres a la  moto que cargo con ellos por tres o cuatro cuadras, para terminar embistiendo  un patrullero que se les apareció en una de las esquinas.
La trampa fue letal, parecía que para el Ale entregarse no era la consigna, quizás los tres pensaron que eran imparables por eso embistieron la camioneta policial. Creyeron que la facilidad de las zonas liberadas les brindaba cierta soltura para moverse. Pudieron haber matado al dueño de la moto, también al dueño de la mochila, pero no lo hicieron. Al de la mochila le pegaron una patada y una piña, había bronca y resentimiento en esos pibes, pero no dispararon. También podían haber matado algún transeúnte no precavido que cruzara las calles y no se percatara que también puede haber vehículos que anden en fuga y con descontrol hoy en día por cualquiera de los municipios.
Luego del choque y su muerte de inmediato, El Ale fue mencionado en todos lados. Se hizo viral con su foto yacido en el piso donde cayó, luego de volar literalmente por los aires a causa del choque y de golpearse gravemente contra la cinta asfáltica.

2 comentarios:

  1. Murieron en su ley el que mata con hierro con hierro muere!!lo dice mi abuela

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