miércoles, 31 de agosto de 2016

21 KILOMETROS DE HISTORIA PORTEÑA


Como se va superando uno en esto de las maratones, como después de 6 años se siente con más disfrute el paso del tiempo. Los kilómetros recorridos forman parte de la experiencia. Hoy ya tenemos una sólida categoría de amateurs y bastante bien informados en esta materia. Haber corrido varias maratones y haber gastado suela de frondosas zapatillas deportivas y muy caras sobre todo, ha significado una suerte de cosecha sobre el asfalto o los senderos de tierra que se recorrió en 10, 21 y el año pasado 42 k de Buenos Aires por primera vez.

No es poco cuando se trata de hacer balances, no es poco cuando se dice que hemos logrado con la complacencia de algún amigo que nos aconsejó y algún otro al que acompañamos en los entrenamientos, haber podido no dejar de este deporte nunca.

El cambio de vida y habito es significativo, ya lo tomás como una tarea, si queres te anotás en algún grupo de running, los cuales al día de hoy son innumerables en todo el país. Ahora con mas concentración, sumando horarios también los fines de semana. Además mejorando la alimentación, tan necesaria para poder resistir y disfrutar con más placer este deporte. Se suman otras disciplinas, algunos optan por el gimnasio o la bici, también la natación para adicionar a esta preparación.



Los especialistas quizás dirían que no, que la maratón es para gente que entrena solo maratón. Ahí lo ves en las siluetas de los corredores profesionales, todos muy flaquitos pero muy fibrosos. Y es que es así, correr tanto kilómetros significa alivianar el cuerpo a lo máximo. Se trata de cargar con el peso de tu cuerpo 21 o 42 kilómetros y es por eso que uno tiene que alivianarse, volverse una pluma, pero con fuerzas y resistencia por sobre todo.

Una nueva edición de los 21 kilometros Buenos Aires, ya histórico por cierto, se celebrará el próximo domingo 4 de septiembre. Seguramente será la primera media maratón de muchos, seguramente tendrán expectativas como las tuvimos todos alguna vez. Habrá emoción, habrá organización y camaradería. Muy temprano hay que levantarse, la carrera se larga a las 7:30 hs. Para los del conurbano que tienen que recorrer a veces dos horas en bondi y con la consecuente situación de horario de un domingo por la madrugada en el Gran Buenos Aires, tiene su “situación especial” de cuidados.

Los más experimentados ya saben de toda la organización y tareas a realizar. Los baños, el guardarropas y concentrados. El precalentamiento, los “ungüentos musculares” de olor nauseabundo y la tarea de concentrar la cabeza para lograr el mejor tiempo en los 21 kilómetros son parte de un ritual de memoria.




Buenos Aires se viste de fiesta señores, la gente sale a correr por ellos mismos y por todos, para que tomemos el habito de formar parte de esta “manga de locos” (frase que alguna vez  escuché de parte de un corredor allá por el 2010 en el 21 k de Rosario), y que no disgusta, da placer formar parte de está turba de locos que corre y corre.


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