Es la constante que se escucha en
estas horas, haberle ganado a Bélgica en cuartos y llegar a la semifinal fue el
fin de tantos tiempo, 24 años que Argentina no tocaba este momento histórico de
los mundiales. Nos acordamos de la desazón de Italia 90, el golpe duro de la
eliminación con un penal, paradójica ironía del destino, porque los penales
fueron nuestra llave para llegar a la final y al intento de derrotar a la Alemania
de Brehme, Matthaeus, Klinsmann y otros, en aquel mítico estadio Olímpico de
Roma, esquivo para Maradona, solo sus lagrimas fueron evidencia del dolor, que
se transformó en el origen de los sentimientos de hoy, 24 años después.
El mundial de México 86 fue idílico para los argentinos, el relato de
Victor Hugo al final de ese Alemania Argentina en el Estadio Azteca fue mágico,
el uruguayo exclamó emocionado en el pitazo final del brasileño Romualdo Arppi
Filho:“Argentina Campeón del mundo, Argentina campeón del mundo, Argentina 3
Alemania 2, quisiera irme de la cancha, irme para abrazarme con cada argentino,
para abrazarme con los isleros del Delta, los sabaleros de Santa Fé, los
hacheros del Chaco, los petroleros de Comodoro, los cañaduzales de Tucumán,
quisiera abrazarme con cada uno de todos los argentinos…”, las lagrimas de
Victor Hugo y la alegría de todo un país se metían en la sangre y en el
sentimiento de un triunfo apoteótico, la segunda copa del fútbol mundial para
los argentinos estaba en manos del Diego entregada por Joao Havelange, Ruggeri
le ayudaba en esa tarde mexicana linda y querida.
Los sueños intactos viajaron a
Italia en el 90 y allí como que aterrizaron inertes y estrellados. Las manos
del Goyco rozaron la pelota que puso Brehme a su derecha al palo. Estados
Unidos ´94 era la vuelta del Diez, frente a los griegos y ante Nigeria nos
ilusionó, todos decían que ya éramos campeones, pero el doping y las piernas
que le cortaron al Diego, nos bajaron cual hubiesen derribado un Boeing repleto
de ilusiones. Quedamos eliminados en octavos y humillados por Bulgaria.
Volvimos a la Francia de Napoleón
en el ´98, era el turno del Kaiser Passarella, que con disciplina y pelos
rapados nos llevó hasta los cuartos contra Holanda. Pero se juntaron un pase
largo y perfecto a Ronald De Boer que la metió en la red y el cabezazo de
Orteguita al arquero Van Der Zar que nos dejó con 10 y sin reacción.
En el 2002 en Japón nos fuimos
antes de tiempo, nose que paso, jugamos los últimos minutos con Inglaterra en
el ultimo partido del grupo y con Bielsa discutiendo con la Bruja Verón. Ni el
olor a los aires japoneses sentimos, que ya tuvimos que tomar el avión a
Ezeiza.
En el 2006 en Alemania nos tocó
jugar con los dueños de casa en cuartos de final. Llegaron los penales, esos
mismos que nos llevaron a la final de Italia con las manos del Goyco, pero que
ahora nos fueron esquivos porque Lehmann leía un papelito antes de atajar los
penales (esos papelitos sospechosos andan por Brasil hoy, pero bueno).
Maradona técnico en el mundial
2010 en Africa, país de la miseria y el hambre que recibió al evento futbolístico
como una salvación económica por un mes. En aquel mundial y otra vez en
cuartos, nos volvimos a enfrentar a nuestra pesadilla Alemania. Uno a esta
altura se pregunta que tienen los germanos con nosotros, ya hay como un estigma.
Nos apabullaron a goles, cuatro nos hicieron y a otra cosa, pero fue peor que
el 7 a 1 a Brasil en el actual
mundial.
Por eso hoy todos nos preguntamos
que festejamos tanto, festejamos haber roto la racha de tantos traspiés en
estos últimos 5 mundiales. 24 años nos separan de aquella Italia ´90, desde donde
nunca más pudimos tocar el cielo aunque sea un poquito. Hoy nos estamos asomando
a esta ilusión, el domingo es la gran final a la que se llegó con un grupo de
jugadores que se fue consolidando a lo largo del campeonato y que ya nos mostró
algunos detalles de porque está jugando como lo hace. Héroes es la palabra que
se usa en estas horas, hecha famosa por Mascherano en los penales frente a
Holanda arengando a Romero. Sin dudas “Masche” aprendió mucho de estos últimos
dos mundiales donde le tocó perder, hoy de esas derrotas respira un aire fuerte
de líder de un grupo que tiene ganas de llegar a la cima. Ya está en la gloria,
pero la copa se puede ganar.
Por todo esto la gente festeja,
llora de emoción. Los chicos contagiados de los genes de ansias de sus padres.
Aquí están los 40 millones para salir al Maracaná el domingo 13 de Julio de
2014, historia pura.


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