Se viene otro Argentina Holanda en mundiales, los
anteriores también fueron históricos y conmovedores, inolvidables. Allá por el
78 la zurda de Kempes y de todos los muchachos de Menotti, nombrémoslos a
todos, porque son dignos: Fillol, Olguïn, Galvan, Passarella,Tarantini,
Housseman, Luque, Bertoni…, me faltan, pero como me acuerdo de esa formación,
era chiquito pero entendía algo de lo que reflejaba aquel televisor en blanco y
negro. No distinguía que Willy Van Der Kerkoff tenía una casaca naranja, pero
si que en su mano tenía un yeso bien blanco que Passarella le recriminó al juez
de que no debía jugar así. Eso pasó al comienzo del partido.
Luego vino el 98, en Francia parecía que tocábamos el
cielo con las manos en Marseille, el Piojo Lopez nos había resucitado con ese
empate, pero Orteguita…, bueno.
Los dos partidos separados por 20 años, el del ´78 y el
del ´98, parecía que estaban tan cerca, porque seria??.
Hoy, 16 años después de aquel traspié en La France, nos
encontramos nuevamente con los naranjitas. Que sensación es esta de sentir que
con Holanda es un clásico aparte,? porque será que pensamos en nuestro
inconciente que jugamos 50 veces con Holanda y solo fueron 4 en mundiales nada
mas?? Algo raro nos pasa cuando enfrentamos a la naranja mecánica; será la conjunción de colores? el anaranjado
total contra los celestes y blancos combinados, sumados al verde césped que
hace ver en el estadio una combinación perfecta del pintor mas encumbrado, tal
vez será eso.
Volvamos a la realidad y pensemos por un momento que la
gran final se acerca, que hace mucho tiempo que no tocábamos esta oportunidad
que nos da la copa Jules Rimet ( o los mafiosos de FIFA) y aunque piense que
todo es un arreglo, al único que no van a poder arreglar en fútbol es el factor
suerte o “batacazo”.
La tapa de “Crónica” del ´86, cuando ese domingo jugábamos
la final con Alemania en México, fué monumentalmente histórica, me quedó
grabada en la retinas el título “PAREN EL MUNDO” que expresaba esa mañana el diario de
Hector Ricardo Garcia. Mañana será lo mismo, mañana que paren el mundo en Los Países
bajos, paren el mundo en Buenos Aires, que el Obelisco quede inmutable como
siempre desde que Garay lo mandó a erigir, paren el mundo en todo el territorio
argentino donde haya un patriota trabajando en el campo, en los ranchos, en
edificios, obras y emprendimientos, paren el mundo en San Pablo o Sao Paulo
(como quieran, es la Patria Grande ya). Salud Argentinos y juremos con gloria
morir!!!!


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