Algún historiador o cronista de
la historia, dijo que fehacientemente el tranvía de Buenos Aires dejo de
funcionar el 13 de Febrero de 1963. Aquella fecha no quedó tan plasmada en la
conciencia del porteño como lo fue este 11 de Enero de 2013. La razón es que
ahora se despidieron definitivamente de servicio, los vagones centenarios del
subte A. Como sus primos tranvías, estos históricos rodantes revestidos en
madera en su interior, nos dijeron adiós. El ultimo tren salió 22:50 desde
estación Plaza De Mayo hacia Carabobo, pero durante todo el día fue un desfile
de pasajeros(los habituales y los no habituales)que colmaron los vagones en un
ida y vuelta que no querían que se terminara, que quedara parado en el tiempo.
Filmadoras, máquinas fotográficas y celulares de todas las gamas, se disparaban
constantemente en un sinfín de flashes constantes, entre estación y estación.
Las estrellas y homenajeados fueron los
vagones. Por adentro, por afuera, por arriba, desde todos los ángulos, los
movimientos de su último día en servicio, fueron registrados para siempre.
Parecía como que la gente quería detener el tiempo, o también no dejar que
dejen de funcionar, sin poder asumirlo de forma nostálgica. La gente se
imaginaban alguna prorroga imaginaria, estaban como despidiendo al fallecido, era un
velorio donde no querían despegarse del cajón, no lo dejaban marchar. Los
antiguos subtes de la línea A, en estos últimos tiempos, fueron decorados por
una suerte de muralistas rebeldes de los tiempos que nos tocan vivir, lo que le
daba un toque más de reliquias de museo. En su interior todo fue siempre madera
en asientos, paredes y habitáculos de maquinistas. La iluminación con sus
lamparas comunes en veladores blancos y los aros agarraderas también blancos,
le daban ese toque de museo que pudimos disfrutar hasta que el Jefe de Gobierno
tomó la decisión de reemplazarlos por unos subtes belgas. La cuestión que luego
de casi cien años de historia argentina que llevan en su interior, a los trenes
de la línea A les llegó su final. Otra de las cosas que trajeron por añadidura
este reemplazo, es el cierre de los servicios por dos meses, ya que será para
reacondicionar vías, electrificación y acomodar las nuevas formaciones.
Por tanto que el 11 de Enero de
2013, un viernes, será recordado por muchísima gente, que le contará a sus nietos:
“Yo viaje en los vagones del subte A”, pero también podrá relatar como se vivió
esa última jornada, mezcla de emoción y
tristeza. Con ellos se van muchas cosas de cada una de la vida de los porteños
y del resto de los argentinos. Todos vieron, oyeron y olieron, el pasar de
aquellas transportadoras de madera que unia Plaza de Mayo con Primera Junta.


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