martes, 11 de junio de 2013

SUFRIR AL VIAJAR EN NUESTRO TRANSPORTE PÚBLICO


Las políticas y administraciones del transporte público parecen insuficientes. El servicio se va degradando cada vez mas y parece no tener retorno. Los cimbronazos de Las Tragedias de Once y Castelar.

Los servicios de colectivos y trenes, son uno de los grandes problemas de la Argentina que aun quedan por resolver. Son las herramientas esenciales para que el pulpo de la producción, pueda movilizar sus tentáculos y movilizar una serie de mecanismos industriales y administrativos. La materia prima es la gente, los trabajadores que aportan todos los días su tiempo y dinero, para subirse a esas unidades o vagones y trasladarse en mayor medida a los principales puntos de la Ciudad de Buenos Aires, otro de los temas a analizar; porque no se descentrelaliza de CABA el parque industrial y se lo moviliza hacia otros puntos geográficos?
La Capital es el lugar donde se concentran con más encono las grandes empresas productoras: oficinas, fábricas, centros comerciales y en estos últimos años, las ferias. No hay que dejar de agregar el público que forma parte de los establecimientos educativos: colegios y universidades. Toda esta marea de gente necesita movilizarse y transitar para llegar a su lugar de producción, donde pasará varias horas ejerciendo incansablemente sus labores. A esto se suma otro esfuerzo, el viaje de ida y vuelta, aquí comienza un circuito que no tiene explicación, las innumerables empresas de colectivos, las cuales no dan ningún tipo de dato, balance e información a quienes lo requieren, dejan un espacio de sombras para el usuario. Los subsidios que implementó el gobierno de Kirchner para el transporte, solo han logrado frenar los continuos aumentos de tarifas que sufrían los pasajeros desde hace muchos años en otros gobiernos.
El boleto impreso de la maquina, antes de la época flamante del SUBE, venia con una leyenda en su anverso de “Subsidiado por el Estado Nacional”, así como también los otros servicios como luz, gas y agua. Ahora bien, esta política de subsidios, al día de hoy, no vino a avanzar en los niveles de servicio, por el contrario, a medida que fue aumentando la densidad de pasajeros, el servicio se fue degradando. Menos frecuencia de colectivos en semana y mucho peor aun en fin de semana. Todo esto no ha llegado a conformar ni a cubrir las demandas del aumento de usuarios. Hay que agregar que las horas nocturnas se hacen más tediosas para los sufridos pasajeros, ya que aumenta el tiempo de espera del paso de los ramales de las empresas, muchas directamente  cortan el servicio. El poco avance en la implementación de nuevos recorridos-preferentemente en el conurbano- suma una deficiencia más y engrosa el problema. Ya son varios los años que en el conurbano no inauguran nuevos trazados de circulación de líneas de transporte, es como que los ramales quedan consolidados en el tiempo y no evolucionan. Los usuarios aumentan, pero las empresas de colectivos no van al ritmo de los requerimientos. Los vecinos reclaman a los municipios el asfaltado de calles en muchos barrios, lo que podría significar mas recorridos, pero todo va de la mano de una política de infraestructura que no se implementa, a eso hay que sumarle la falta de inversión en rutas nacionales y mejoramiento de la seguridad vial en las ya existentes


La pavimentación de calles en el conurbano no va tan lenta, pero tampoco se percibe el eco de un acompañamiento de las empresas de colectivos por captar mas personas y brindarles el servicio que necesitan. Entrar a la capital un día de semana puede ser catastrófico, muchos autos inundan el parque automotor y cada vez van en aumento, esto por cierta reactivación de las ventas gracias a los créditos. La circulación vehicular se vuelve intransitable, los colapsos de horas pico parecen extenderse y los taponamientos y embotellamientos ya se pueden ver en directo por televisión. Hasta hay periodistas especializados en el tema, quienes reportan los accesos y la circulación diariamente por los diferentes medios de comunicación. Estos lo hacen cotidianamente en un panorama que nunca cambia, salvo en la temporada estival, que es cuando la gente vacaciona en otras ciudades.
Las arterias protagonistas de estos informes de transito son, Panamericana, General Paz, Acceso Oeste y Autopista 25 de Mayo, además de los ramales ferroviarios como el Sarmiento o Roca.
Las demoras en un embotellamiento pueden ser de hasta una hora, ni hablar si se produce algún accidente. Volvamos para echar un vistazo sobre el servicio ferroviario, gran protagonista de defectos, luego de la tragedia de Once y ahora Castelar, aquí ya el tema es mucho mas grave, los trenes van muy llenos en horas pico y con las puertas abiertas en algunos casos, lo que habilita el peligro para los pasajeros. El estado de los trenes es deplorable, ventana rotas, mecanismos de cierre de puertas visible sin protección o que no cierran, además de  asientos rotos. Hubo reestructuración de algunas formaciones, la cuales se rearmaron en dos pisos, pero no conlleva a creer que el servicio a mejorado, sino forma parte tan solo de un cambio estético.
La inseguridad no escapa a este cóctel de penurias que tiene que vivir los pasajeros del tren. Sobre todo en horas nocturnas o no pico, después de las once de la noche, cuando ya hay menos pasajeros, las posibilidades de la inseguridad son latentes, ya que hay escasa vigilancia de gendarmes. El tema de las empresas de transporte que no dan informaciones administrativas al ciudadano, se fue poniendo cada vez mas fuerte, no se sabe sobre sus estructuras administrativas y menos puede un medio puede entrar a una empresa de transporte a recabar alguna información. Vale aclarar que esa información le esta siendo vedada al ciudadano común.
Una de las últimas decisiones gubernamentales fue fusionar el ministerio del interior, presidido por Florencio Randazzo, con la secretaria de transporte, el cual tomó algunas medidas en cuanto a políticas de infraestructura, que al día de hoy no son suficientes.
Hoy enluta a todos la tragedia de Castelar, la cual esta en etapa investigativa y que seguramente volverá a provocar giros en el transporte, como lo hizo la tragedia de Once.
Todo esto genera una sumatoria de degradación en el transporte público, que fue produciéndose a lo largo de años y gobiernos, la pregunta es ¿queremos nosotros como usuarios, exigir que se mejore nuestro bienestar en el transporte y como lo implementaríamos?

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