Las grandes
organizaciones instaladas en nuestro país. Los crímenes perpetrados por
sicarios dejan huellas tremendas y ya no hay retroceso.
La serie de asesinatos
perpetrados por sicarios en estos últimos años en Buenos Aires, generaron un
clima alarmante en nuestro país, y es el del establecimiento de las
organizaciones narcos en la Argentina. Muchas investigaciones periodísticas se
han leído y visto con respecto a lo que significa para Colombia convivir con
importantes grupos que producen, administran y venden drogas. Es muy fácil
hacer un relevamiento de nombres: Pablo Escobar Gaviria, Gilberto Rodríguez
Orejuela, Juan Carlos Ramírez Abadía, José “Chepe” Santa Cruz y actualmente Daniel
“El Loco” Barrera son algunos de los que forman una lista interminable de
nombres que han ido engrosando organizaciones como el Cartel de Cali, Medellín
y otros.
La situación no termina aquí,
solo hagamos un viaje imaginario hacia los años `70, allí podremos observar que
comienza la producción empresarial de droga. Desde aquellos tiempos, estas
“empresas” fueron creciendo y dejando en el tendal muchas derivaciones. El
mercado fue en aumento, los EEUU se pusieron en la misión de erradicarlos, pero
no pudieron o no quisieron. El hecho es que hoy están dispersos por todo el
mundo, tanto los compradores como los vendedores. Adictos y dilers son parte de
una radiografía constante en las grandes ciudades.
Lo dicho es un resumen que podría
dar un preámbulo de que la situación ya se ha desmadrado, y que hay pocas
opciones de cambiar la situación. Comencemos a focalizarnos en Argentina,
durante muchos años fue un país de tránsito, pero en los años `90 se transformó
en consumidor pleno. De esta manera se fueron mudando familias enteras narcos a
vivir a nuestro país, a causa de ser perseguidas en Colombia. El caso de la
viuda de Escobar Gaviria, quien fuera muerto en su país en 1993, es un ejemplo
de este éxodo.
Pablo Escobar Gaviria, había sido
muerto varios años antes, y con esta situación comienza una larga historia de
asesinatos y persecuciones. Este hecho produjo el éxodo de muchas familias de
carteles colombianos hacia nuestro país. Se establecieron totalmente desapercibidos
en muchos puntos de Buenos Aires, se mutaron entre la gente. Se inicia una
etapa de inserción de una nueva cultura en nuestro suelo, la de los narcos.
Las persecuciones empezaron a
realizarse desde los EEUU, agentes de la DEA y otros, iniciaron los
encarcelamientos de estos nombres, que surgían de la nada, pero se renovaban a
medida que iban atrapando o asesinando a alguno. Luego se gestó una suerte de
guerra entre los narcos, los negocios siempre fueron millonarios desde que se
originaron estas redes. Las ramificaciones iban creciendo cada vez más y ya no
tenían espacio en Colombia.
En la actualidad, hay que bosquejar
el cuadro que se diseñó en nuestro país. Las villas de la capital se
transformaron en protagonistas en los últimos años, varias se convirtieron en
el refugio de los narcos. Se concentran en los asentamientos las grandes
organizaciones delictivas y de narcotráfico. Desde esos lugares se expende la
droga para el mercado local. Ya somos un país consumidor y desde aquí salen
grandes capitales y negocios para estas mega organizaciones delictivas. Lo que
también heredamos como país de consumo y ya no de transito, es la violencia que
trajeron a cuestas de Colombia estos grupos.
Aun hoy recordamos el caso del
jugador de la selección Andrés Escobar, acribillado a la salida de un parque de
diversiones por un sicario, algunos días después de quedar eliminado de la copa
del mundo `94. La selección colombiana perdió en aquella oportunidad, a causa
de un gol en contra de Escobar. La historia dirá que pago caro su falla, porque
los carteles colombianos lo mandaron a matar. Esa fue una de las escuadras más
fuertes que tuvo Colombia Con jugadores como “El Pibe” Valderrama, Fredy Rincón
y tantos otros. Contó con la financiación de los carteles y de esa manera pudieron
lograr ser favoritos para intentar llegar a las instancias finales de ese
mundial, pero el gol en contra troncho todo. Este asesinato, pone en evidencia
las actividades de un componente mas en estas organizaciones, la figura del
“Sicario”, conocida en estos últimos años mas fehacientemente por nosotros, ya
que actuó en tres hechos concretos en nuestro país: El doble asesinato del
Unicenter, el crimen del yate en San Fernando y de la esquina de Marcelo T.
Alvear y Talcahuano. Obviamente habrán tenido lugar muchos casos más, pero estos
tres reflejan la síntesis de que las organizaciones narcos colombianas se
asentaron en nuestro país para no irse
nunca más.
La seguidilla de asesinatos pocos
o nunca antes concebidos en nuestro país, prendió una alarma en nuestra
sociedad. El “Sicario” o asesino a sueldo, según Wikipedia, es una persona que
mata por encargo a cambio de un precio. Es una figura conocida por el derecho
romano que reguló especialmente su condena penal, por la particular crueldad
con que se conducían estos asesinos.
El 9 de mayo de 2008, tres
colombianos salían del Unicenter de Martínez y fueron sorprendidos en el
estacionamiento por un motociclista, el cual le descerrajo varios tiros a estos
colombianos que estaban subiendo a su auto. Las víctimas fueron Héctor Luque Ceballos
(alias Monoteto) y Jorge Alexander Quinteros Gatner, en tanto que Julián Andrés
Jiménez Jaramillo resultó sobreviviente de la masacre. Otra de las cuestiones
que se descubrieron con estos hechos, trata sobre la identidad de las víctimas,
cambiaron sus nombres y sus docuementos, lo habían hecho de una manera muy
fácil dentro del territorio de nuestro país.
Los móviles de los asesinatos
recorren una pista que tiene que ver con las guerras y vendettas entre carteles,
y utilizaron como escenario nuestro país para limar sus asperezas. La historia
no termina acá, menos de un año después, el 23 de febrero de 2009 se abre un capítulo
más de esta batalla, es asesinado en la puerta de un negocio de náutica en San
Fernando, Juan Sebastián Galvis Ramírez de 29 años. Este colombiano es erróneamente
muerto, ya que según las investigaciones, habría sido confundido con su cuñado
Jorge Iván González Ramírez. La víctima estaba sentada en un banco que se
encuentra en la vereda del negocio de náutica, cuando un motociclista se detuvo
imprevistamente y le descerrajo diez tiros que acabaron con su vida.
Por último se perpetró el crimen
de Barrio Norte, fue exactamente en la esquina de Marcelo T. de Alvear y Talcahuano
el 17 de abril de 2012. Ese día fue asesinado Carlos Brausin García. Un
motociclista lo sorprendió y le descerrajo varios disparos y pudo escapar a pie
por la avenida Santa Fe, mutándose entre la gente.
Otro hecho que va en concordancia
con lo acontecido hasta el momento, fue el operativo Luis XV, allí se pudo desbaratar
una organización que pretendió enviar a Europa un cargamento de 280 kilos de
cocaína. Toda esta droga pretendía ser disimulada entre revestimientos de
muebles de estilo, de ahí la denominación del operativo. Todo salió mal para
esta organización, la cual pretendió dar un paso importante para su negocio en
nuestro país. Las autoridades locales lograron desarticular esta madeja y dar
con varios de sus autores. Aquí es como comenzó una difusión más abierta a
nivel de los medios periodísticos y es que esto significó instalar el tema de
que los grandes carteles colombianos de la droga, estaban instalados y operando
desde hace muchos años en nuestro país.
Lo que se concluye aquí es que
todo gira en torno a crímenes y venganzas y por el motivo principal del negocio
de la droga. El escenario de nuestra ciudad parece propicio, ya que los
operativos se desarrollaron con una facilidad y un manejo enorme de tiempos. La
policía local no logró evitar ninguno de estos tres casos, se actuó en zonas
liberadas y todo parece indicar que la situación continuará. En estos últimos
días se conoció la detención del “Loco” Barrera, narco importante, con lo cual
se pretende llegar a desbloquear al menos un poco a las organizaciones. Los
narcos están aquí instalados, imponiendo desde hace años una cultura que ya han
formado a muchos argentinos y no piensan detenerse.


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