domingo, 22 de julio de 2012

EL SARMIENTO, VIAJAR Y REZAR APRETADO.

Las peripecias de los pasajeros del Sarmiento, para poder trasladarse de un lado a otro de la zona oeste (pre y pos Tragedia de Once).

Durante las horas pico de la mañana y la tarde, son los momentos mas cargados de pasajeros y donde se sienten peor los apretones a los que se ven expuestos los pasajeros, al montar en el Sarmiento, trasladarse de un lado a otro de la Capital y la zona oeste del Gran Buenos Aires. Los únicos que pueden viajar regular, son hombres y mujeres solas, que van a sus trabajos y que tiene capacidad física de utilidad productiva, vale mencionar esto porque quedan afuera del trayecto niños, ancianos y mujeres embarazadas, los cuales también viajan, pero es mucho mas lapidario para estos el abordar y transitar en un vagón de la linea Sarmiento en las horas pico y los fines de semana, que es cuando se reduce un poco mas la frecuencia.
Es singular ver las peripecias de los vendedores, entrenados para resbalarse entre los montículos de gente, estáticos en su porción de espacio. Estos muchachos que se ganan la vida vendiendo golosinas y demás artículos, ya tiene una practica que forma parte de su trabajo diario, como es el "permiso, disculpen", característica verbal que utilizan repetidamente, para desplazarse entre los pasajeros de punta a punta del vagón.
Los furgones se llenan de bicicletas colgadas, pero allí tampoco es la excepción de la forma deplorable de viajar, se viaja también apretado y tal vez con un manubrio o la rueda sucia manchando la ropa de un distraido pasajero. A todo esto a que sumarle el estado de las vías en algunos tramos, la peligrosidad del tren en los paso a nivel para los autos, colectivos y transeúntes. Hay que señalar el promedio de accidentes y victimas que se cobró el Sarmiento durante años, así como el resto de ramales ferroviarios que no son la excepción.
En pocos días mas se sumará una nueva traba a lo que se le podría llamar, el infausto intento por que el tren cumpla un buen servicio, y es que comenzara un plan de obras previsto para el tramos que comprende Once con Liniers. El Estado profundizó sobre el tema a través de su funcionario Florencio Randazzo, el cual juega de Ministro del Interior, pero bien podría integrar otra cartera, como es la Secretaria de Planificación, ya que es conocido por los anuncios del SUBE y de los flamantes DNI,en los cuales Randazzo dijo presente.


Es probable que las nuevas obras traigan mejoras y son necesarias urgentemente, pero quedan espacios todavía para mejorar el servicio. No se podría renegar del "manos a la obra" del estado con el Ferrocarril Sarmiento, pero también es de señalar que una tragedia, como fue la de Once, no podría ser un motivo sugerente para realizar una inversión.
La seguridad no es la excepción, en horarios nocturnos, los pasajeros viajan totalmente expuestos a que alguien pueda hacer lo que se le ocurra arriba del tren, los gendarmes no parecen cubrir la vigilancia. La poca gente que viaja pasadas las 22 horas y en fin de semana, preferentemente los sábados y las hordas de adolescentes que salen a bailar y vuelven por las mañanas totalmente ebrios, son un cultivo especial para robos y violencia para otros pasajeros, indiferentes a la no tan sana diversión de la juventud actual.
No se puede viajar, ni tampoco rezar para llegar porque hay que estar con las manos estiradas, esperando que llegue a alguna estación clave, se vacié un poco el tren y saque un poco de presión a los pasajeros que continúan en la marcha.

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